Pamela Meneghello

Pomelo Rosado

22.8.12

A la deriva

Si querés irte y tomarte un rato largo para aclarar tus ideas, entonces hacelo. Si pensás que todo lo que te está pasando te supera y que en este momento no encontrás forma de resolverlo, alejate un tiempo. 
Pero si crees que sos la única persona que está sufriendo, la única por quien arremete la tristeza, la única víctima incomprendida que conoce lo que es el verdadero dolor agónico, succionándote hacia ese agujero negro donde te espera impaciente el fantasma inhospitalario de la silenciosa y aguda depresión, y que por todo esto te merecés salirte del juego, ya te pasas de la estupidez.
Andate si querés, pero después no vuelvas entre las quejas y el llanto cuando te des cuenta de que no te espera más el mismo lugar que antes solías ocupar, porque las cosas no van a ser  lo mismo. El mundo sigue girando, querida, con o sin tu consentimiento; asi que podés encerrarte a llorar, autocompadecerte y sentirte poco valorada, menospreciada, o podés por una vez en tu vida armarte del valor que te está sobrando, con los ovarios bien puestos, y no dejar que la parte más insignificante del planeta te intente llevar por delante. 
Hay quienes la reman mucho más fuerza con la mitad de tus dedos... aprendieron que la vida no siempre regala segundas oportunidades.