Pamela Meneghello

Pomelo Rosado

11.11.12

Casi que ni somos


No nos gusta que nos molesten. Somos ignorantes, no sabemos mucho. No queremos construir un futuro próspero, simplemente nos da igual. No somos hipócritas. No somos mentirosos. No alardeamos. No luchamos. No asentimos. No estamos a favor, no vamos en contra: No nos interesa. Tenemos una cosa muy en claro y "vivimos" en torno a esta verdad: No nacimos por nuestra propia voluntad y no estamos acá para hacer de este lugar un mundo mejor. Nos importa un carajo porqué estamos en donde estamos, a donde vamos si morimos, quién nos creó, porqué nos destruimos entre nosotros ni porqué la tierra es redonda y gira. No sabemos porqué la sociedad es cómo es, porqué cada uno es cómo es, porqué las personas son como son; no hay respuestas concretas, nunca las hubo, no se sabe si las va a haber, solo seguimos las leyes impuestas porque eso es lo que aprendimos para sobrevivir entre los hombres/lobos. ¿Qué es la justicia?¿Qué es la igualdad? Quién sabe. Nacemos, crecemos, estudiamos, trabajamos, buscamos pareja, procreamos, seguimos siendo explotados hasta que resultamos inútiles (ya del todo) y después nos entregamos a la muerte. No cuestionamos, no indagamos, hacemos lo que se espera que hagamos y listo. No somos realmente felices con nuestros éxitos, no somos realmente sufridos miserables con nuestros fracasos -y si es que nos llegamos a sentir así, lo cierto es que ese dolor insoportable nos dura poco tiempo. Agradezcamos a la diversión y al entretenimiento ofrecidos estratégicamente para vendar a los ojos que, de todas maneras, ya están medio ciegos-. Solo nos adaptamos a estar constantemente amargados, continuamente amargados... amargados de forma letal. Nos cagamos en la vida ajena. Nos cagamos en los demás. Somos egoístas centrípetos y maleducados, y para dar tenemos muy poco. Muchos creen tener un propósito en esta vida, pero la mayoría de ellos tampoco van hacia ningún lado, Algunos luchan y son pisoteados constantemente, otros ganan pero están tan vacíos que nada los puede llenar en el transcurso de toda su existencia. Cuando a la noche cada uno se va a dormir con ese sentimiento -latente o no, consciente o no, sabido o no- de vacío e impotencia frente a toda la mierda inevitable, yo me pregunto frecuentemente... si a ellos también les llega a dar, por dentro, ganas de llorar.