Pamela Meneghello

Pomelo Rosado

28.2.13

Just impolite

La noche del viernes se volvió muy solitaria, cuando viniste para romper conmigo,
y pareció haberte llevado todo el día hacerme enojar, porque me gustás.
Quizás soy como vos, sosteniéndome de algo que nosotros sabemos
que no podemos mantener ni tener. Se ve que no lo podemos olvidar.
Estás aterrada por la perfección? Se trata de quién sos, no de quién querés ser?

Camino por la línea como Johnny Cash. Tomo el autobús a último minuto.
Te llamo demasiadas veces. No estoy obsesionado, simplemente soy irrespetuoso.

El domingo vino y se fue muy rápido. Ahora decís que querés volver conmigo,
que vas a aguantar a pesar de mis defectos.
Parece que estamos hechos para odiar esto, siendo tan dependientes.
Pero se ve que nosotros podemos creer que somos dos gotas en esta vaina 
a la que llamamos Nueva York, que se torna tan desolada.
Estás aterrada por la falta de atención? Soy yo lo que vos querés verte ser?

Camino por la línea como Johnny Cash. Tomo el autobús a último minuto.
Te llamo demasiadas veces. No estoy obsesionado, simplemente soy irrespetuoso.
Estás pegada a mí, no sé porqué no podés dejarme cada vez que lo intentás.
Dicen que todo el mundo llora, así que no lo pensés dos veces porque está bien.

Quedate.
Tocando, tocando la luz en tus ojos que sigue reapareciendo.



13.2.13

Irresuelto

Nunca voy a ser de las que te demanden que las llames todos los días, ni de las que te pidan explicaciones por cada cosa que hacés. No voy a ser de las que arman escenas y lloran cuando todo se termina, no voy a ser de las que prohiben ver a tus amigas, o coincidir en el mismo lugar que tu ex. Jamás voy a ser de las que revisan tu celular cuando te levantás para ir al baño, ni de las que te insisten para saber tus contraseñas de facebook y del mail. No quiero ser la novia pesada que te ahoga, que te acosa, a la que engañas cada vez que podés.
Quiero ser el pensamiento recurrente que no te deja dormir de noche, el temblor de tu voz, el agachar de tu cabeza, el ardor de tus ojos, el sudor de tu piel. Quiero ser la persona a la que llames y que nunca atienda, quiero ser a la que siempre pretendas ver sin poderlo hacer. Quiero ser el manojo de recuerdos que evocás cuando estás solo, el ideal con el que comparás a las demás, el tiempo que dejás correr. Quiero ser la razón por la que te arrepientas de haber terminado, por la que te hierva la sangre, por la que tu corazón esté roto otra vez. Quiero seguir siendo tu imposible, tu cuenta pendiente, tu manzana sin morder.

5.2.13

P.S.

Si me preguntan cómo es él, yo respondería que es un tonto, un alevoso desperdicio de tiempo, un flaco que no sabe afrontar las situaciones que lo tensionan, que huye despavorido ante cualquier problema; que para él la vida se basa únicamente en dos extremos opuestos y que no tolera los grises. Diría que es influenciable en alto grado y que se deja guiar casi exclusivamente por lo que dicen de él dejando sus propios intereses de lado. Sorprende que le haya llevado dos meses cagar una relación antes de haberla podido empezar. 
Si me preguntan cómo están las cosas ahora, yo respondería que hace medio año que ya no lo cruzo, que corté todo vínculo, todo tipo de comunicación posible entre nosotros y que estoy demasiado ocupada en otras cosas cómo para ponerme a preguntarme cómo anda o qué está haciendo.
Si me preguntan qué siento por él, yo respondería que no siento absolutamente nada, excepto bronca; bronca por su despreciable manera de terminar con lo que pasaba entre los dos, y por todo lo que pensé decirle sin tener nunca oportunidad de hacerlo. Además, agregaría que después de él pasaron muchos otros imbéciles por mi vida (tanto nuevos como anteriores que ya había conocido antes de que él apareciera) y que ninguno valió la pena tampoco, pero aunque sea me mantuvieron distraída durante bastante tiempo, al menos hasta darme cuenta de lo que realmente anda mal conmigo.
Si me preguntan cómo estoy yo ahora, diría que preocupada por rendir materias, por buscar trabajo, por mi precaria salud, por mi mala suerte, y lidiando con mi gran gran gran Problema Sexual (sí, en mayúsculas). Contestaría que tengo un trauma acumulativo y que necesito ser reparada, pero que no me animo a buscar ayuda, y que es más fácil para mí intentar solucionar los pequeños problemas superficiales que entrar en el meollo de la cuestión. Es todo cierto, pero yo jamás pronunciaría su nombre.
Si alguien se animara a preguntarme cuánto lo extraño, por supuesto que también mentiría. Jamás en la vida diría, con el corazón arrancado y abierto, que lo hago todos y cada uno de los días desde la última vez que lo vi.