Si me preguntan cómo es él, yo respondería que es un tonto, un alevoso desperdicio de tiempo, un flaco que no sabe afrontar las situaciones que lo tensionan, que huye despavorido ante cualquier problema; que para él la vida se basa únicamente en dos extremos opuestos y que no tolera los grises. Diría que es influenciable en alto grado y que se deja guiar casi exclusivamente por lo que dicen de él dejando sus propios intereses de lado. Sorprende que le haya llevado dos meses cagar una relación antes de haberla podido empezar.
Si me preguntan cómo están las cosas ahora, yo respondería que hace medio año que ya no lo cruzo, que corté todo vínculo, todo tipo de comunicación posible entre nosotros y que estoy demasiado ocupada en otras cosas cómo para ponerme a preguntarme cómo anda o qué está haciendo.
Si me preguntan qué siento por él, yo respondería que no siento absolutamente nada, excepto bronca; bronca por su despreciable manera de terminar con lo que pasaba entre los dos, y por todo lo que pensé decirle sin tener nunca oportunidad de hacerlo. Además, agregaría que después de él pasaron muchos otros imbéciles por mi vida (tanto nuevos como anteriores que ya había conocido antes de que él apareciera) y que ninguno valió la pena tampoco, pero aunque sea me mantuvieron distraída durante bastante tiempo, al menos hasta darme cuenta de lo que realmente anda mal conmigo.
Si me preguntan cómo estoy yo ahora, diría que preocupada por rendir materias, por buscar trabajo, por mi precaria salud, por mi mala suerte, y lidiando con mi gran gran gran Problema Sexual (sí, en mayúsculas). Contestaría que tengo un trauma acumulativo y que necesito ser reparada, pero que no me animo a buscar ayuda, y que es más fácil para mí intentar solucionar los pequeños problemas superficiales que entrar en el meollo de la cuestión. Es todo cierto, pero yo jamás pronunciaría su nombre.
Si alguien se animara a preguntarme cuánto lo extraño, por supuesto que también mentiría. Jamás en la vida diría, con el corazón arrancado y abierto, que lo hago todos y cada uno de los días desde la última vez que lo vi.