Los hombres ofrecen amor para recibir sexo.
Las mujeres ofrecen sexo para recibir amor.
Siete años de mala suerte culminan en un brote de epifanía luminosa ante mi conciencia:
No tengo porqué seguir siendo una opción, merezco -como toda mujer- ser una ELECCIÓN.
El conformismo con genitales femeninos me susurró un "basta" con voz desgarrada.
No puedo seguir manteniendome como una mera posibilidad para el otro,
tengo que responder a quien me considere como su prioridad.
Y no quiero ni pretendo aceptar menos.